Música | Por hace 2 meses.

Son casi las 2am y estoy en Reddit viendo a FACE, el adolescente ruso que se hizo famoso el año pasado por rapear sobre su héroe, Gosha Rubchinskiy. Los comentarios son mi parte favorita. En estos días, me perdí mucho en internet descubriendo música de la Europa que menos conocemos, la del Este. La Europa menos europea. En YouTube, me familiaricé con las heroínas del pop ucraniano, como Luna, y vi a raperos pálidos de San Petersburgo destrozarse en batallas. No tengo idea de qué están diciendo, pero sé que se están destrozando. En VK, la red social más popular de Rusia, me enteré de que existe tal cosa como el grime ruso, mientras que en Tumblr, conocí a IC3PEAK, la versión moscovita de Grimes. Leí las letras del estoniano Tommy Cash en Genius para confirmar que sí canta “why have abs when you can have kebabs?” y me encontré googleando términos como “kayf life”. Visité blogs traducidos a un español pobre en busca de opiniones de los locales sobre por qué Oxxymiron es el rapero más grande de la región. En SoundCloud, exploré lo que se está haciendo con la electrónica por estas partes del mundo a través de sellos y colectivos DIY como Johns’ Kingdom.

En la columna que abrió esta serie, planteamos la pregunta sobre por qué lo post-soviético se ha vuelto cool en Occidente y por qué cuando se habla de la moda post-soviética no se puede obviar la conversación respecto a sus raíces históricas, que bien complejas son. Para esta entrega, quisimos conocer mejor a esa generación de jóvenes que están del otro lado del planeta a través de su música y ver hasta qué punto adhieren a una identidad propia. ¿Puede existir eso siquiera dentro del paisaje de la cultura digital? ¿Y deberíamos estar llamándolo “post-soviético”?

Estos son los artistas que por un motivo u otro deberías conocer. Así suena el Este.

Tatarka

La vlogger convertida en rapera. Originaria de Tartaristán y basada en San Petersburgo, Tatarka (aka Irina Smelaya) pasó a ser la nueva sensación en Rusia en diciembre pasado, cuando hizo su debut musical con este video. “Oro, estoy hecha de oro”, canta en “Altyn”, cuya letra habla sobre la obsesión moderna con Instagram y YouTube. El clip, en el que se la ve vistiendo Vetements, Gosha Rubchinskiy y Calvin Klein con una estética muy noventera, se hizo tan conocido que hasta generó parodias.

Tommy Cash

“The year was grey, 1991, when Tommy got produced by some chemical waste and cum”. Tal vez lo ubicas desde que lanzó Guez Whoz Bak, track que incluye esa maravillosa línea que evoca su nacimiento en el año de caída de la Unión Soviética. Tal vez lo empezaste a cachar cuando sacó el hipnotizante video de Winaloto. Tal vez recién ahora lo estás conociendo. Lo seguro es que tu primera impresión de Tommy Cash fue que es un freak. Y es que el rapero estoniano se especializa en lo bizarro. “En todos mis videos se pueden ver los clichés raperos, pero subvertidos. Me divierte traicionar los estereotipos”, cuenta él.

Luna

Con su pop lo-fi y un estilo inspirado en los noventa, Kristina Bardash está conquistando Ucrania. “La gente suele asumir que soy sólo la cara de una inversión comercial, pero lo cierto es que Luna es un proyecto mío”, dice ella sobre su alter-ego. El año pasado, tras el lanzamiento de Magnets, su disco debut, Bardash pasó a encabezar una revolución musical en su país en la que todos –especialmente las chicas jóvenes– comenzaron a entender que cualquiera puede hacer música por su cuenta. Si Luna reivindica el espíritu post-soviético es porque cree que hoy, en medio del malestar social que hay en Ucrania y tal como ocurrió a inicios de los noventa, es cuando puede haber un resurgimiento del DIY.

 

IC3PEAK

Terrorismo audiovisual, así describen Nastya Kreslina y Nick Kostylev lo que hacen bajo el nombre IC3PEAK. El dúo electrónico de Moscú dio que hablar el año pasado con el video de “Go With The Flow”, una respuesta desafiante a las leyes anti-LGBT rusas que prohíben hacer “propaganda” de “las relaciones sexuales no-tradicionales”. Mientras te preguntas si Grimes y Nastya ya se habrán conocido, métete en el futuro distópico de IC3PEAK con el video de “Kawaii Warrior”, que fue filmado en uno de los antiguos espacios utilizados para experimentos secretos en la URSS.

Little Big

Este grupo de electro-trash de San Petersburgo (amiguitos de Tatarka) saltó a la fama en 2013 con la canción “Everyday I’m Drinking”. Los Little Big saben exactamente qué es lo que se te viene a la cabeza cuando piensas en su país y se te ríen en la cara. Si quieres ver todos los estereotipos rusos juntos, dale play al video de “Give Me Your Money”, canción para la que colaboraron con Tommy Cash.

 

Oxxymiron

La historia de Oxxymiron bien podría ser convertida en una película. Nació en San Petersburgo (cuando esta ciudad todavía era Leningrado), pero llegó a Inglaterra en los 00s y se enamoró del rap. De día, estudiaba Literatura Inglesa en Oxford; de noche, se dedicaba a batallar con otros MCs rusos online. Hasta que en 2011 sacó Вечный жид (El judío errante), su primer disco, y volvió a su Rusia natal. Respetado sobre todo por sus letras intelectuales –y rapea en su lengua, no en inglés–, Oxxymiron es considerado como uno de los mejores (si no el mejor) rapero del Este. Mira uno de sus videos abajo, que bien podría ser el trailer de una remake rusa de 8 Mile.

Kedr Livanskiy

En una sociedad en que a las chicas se les enseña que deben crecer para ser madres y nada más, es refrescante ver a tantas mujeres lanzándose a crear la música que les gusta. “Al principio, te miran sólo como una cantante. Siempre tengo que estar demostrando que soy más que eso”, dice Kedr Livanskiy en el documental sobre Johns’ Kingdom, el colectivo DIY de productores electrónicos de Moscú que ella ayudó a formar. Si bien Yana Kedrina (ese es un nombre real) cuenta entre sus influencias a Autechre y Boards of Canada, también revela que su mayor inspiración proviene de los paisajes que están en las fronteras de Moscú, “las estaciones de trenes, los mercados de pulgas y los estacionamientos abandonados; los lugares en que la ciudad se va convirtiendo en campo”. Exactamente a eso suena. Sonidos bailables empapados de melancolía rusa.