Spider, 1993

Algunos años antes de tomar esa famosa foto de Biggie contando billetes o la de Tupac mirando de reojo a cámara con su bandana, Dana Lixenberg visitó los Estados Unidos con otra intención. Era 1992 y la discusión sobre los problemas raciales en la sociedad norteamericana había estallado luego del fallo en el juicio del taxista Rodney King, el emblemático caso de brutalidad policial que dio la vuelta al mundo en marzo del ‘91. La fotógrafa holandesa había sido enviada a Los Ángeles por una revista para cubrir la reconstrucción del South Central tras los daños que habían dejado los disturbios. Mientras estuvo allí, se dio cuenta de que la imagen mostrada por los canales de noticias de los afroamericanos residentes del área era un tanto distinta de lo que ella estaba viendo en carne propia, o al menos, que no era la imagen completa.

DJ, 1993

Big Shaan, 1993

Smiley, 1993

Así fue cómo Lixenberg decidió volver al año siguiente para tomar retratos de la gente de Imperial Courts, el epicentro de los disturbios y una de las zonas de viviendas públicas más olvidadas y peligrosas de la ciudad. Con luz verde por parte de uno de los líderes de la pandilla que aún manda ahí, los PJ Watts Crips, “la señora de las fotos” –como le decían al principio– logró adentrarse en el ghetto y pasó un mes fotografiando a los individuos de la comunidad, de los OGs y gángsters jóvenes a las madres y los niños.

Dee Dee y su hijo Emir, 2013

Fresh, 2008

A lo largo de dos décadas, Lixenberg regresó varias veces. Sus fotos se habían convertido en un registro importante para la gente de Imperial Courts; eran, sobre todo, el recuerdo de aquellos que ya no estaban. “Cuanto más tiempo pasaba, más eran las personas a las que había fotografiado que terminaban muertas o en la cárcel”, contó ella en una entrevista hace algunos años, explicando por qué en 2008 sintió la necesidad de revisitar el proyecto. Desde entonces, cada vez que volvió, no lo hizo sólo para tomar retratos. “Comencé a filmar videos y a sacar más fotos grupales, ya que ahora soy más consciente de los lazos familiares y los vínculos que hay entre ellos”. Y es que ya ha conocido a tres generaciones dentro del barrio.

 

La serie Imperial Courts 1993-2015 fue convertida en un libro, una exhibición y un documental web. Con fotos, audios y videos, el sitio del proyecto se puede entender como una historiografía online de esta comunidad, donde sus mismos miembros son los co-autores y pueden ir contribuyendo material de forma continua.

Baby shower de Tish, 2008

Diamond, Felia y Sheena, 2015

Has visto las calles de Imperial Courts en películas: allí se filmaron Training Day y la lanzada por Netflix, Imperial Dreams. Nuestra recomendación es que te tomes un rato para navegar por el sitio y que descubras este lugar a través de su gente. Ellos te mostrarán cómo es crecer y vivir allí.