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Clark Orr siempre ha querido formar parte de la escena del Rock n’ Roll. Empezó con el diseño justamente para trabajar en los carteles y camisetas de las bandas, ya que la guitarra eléctrica no era lo suyo. Su carrera comenzó en la enseñanza media y desde entonces no ha parado de crear logotipos e ilustraciones. Arrancó trabajando con Johnny Cupcakes. Nada menos que como director artístico de la marca. En el verano de 2010 decidió salirse de su puesto y comenzar su carrera como freelance. Desde entonces nunca ha bajado su flujo de trabajo. Los clientes llamaban a su puerta todos los días para contar con su arte. Entre sus numerosos, y afamados, clientes hay marcas tan importantes como Benny Gold, The Hundreds, Thunder trucks… grupos de la talla de Blink 182, Linkin Park, Metallica o Nirvana. Con tan solo 28 años, Clark Orr, se ha hecho un espacio en este difícil mundo del diseño. Entrando por la puerta grande y con una carrera larguísima aún por delante.