Calma

Varios | Por hace 7 años.
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Texto: Juan Pablo Colin

“La religión es la base misma de nuestro inconsciente”

Podría ser la letra de una canción de Bob Dylan. El hijo de un ministro evangélico se convirtió en grafitero punk.

Después de sobrevivir a una estricta educación cristiana fundamentalista, Stephan Doitschinoff (Sao Paulo, 1977) salió a la calle a rayar muros en respuesta a la violencia, la corrupción y la pobreza que se respiraba en un Brasil que despertaba de una dictadura de veinte años.

En un arranque de creatividad, algún reportero de matinal podría decir que después de la tempestad apareció “Calma”, pues fue justamente ese el pseudónimo que el artista utilizó para ser uno entre tantos (c’alma, con alma). Autodidacta y laborioso, hoy transita entre la calle y la capilla para dar cuenta de la riqueza iconográfica que ha absorbido a lo largo de toda su vida. Barroco, folklore afro-brasileño, paganismo. Es la metodología de un hombre que más que intervenir en los asuntos de la fe, se dedica a observar la psicología que se esconde más allá de las creencias colectivas.

Entre 2005 y 2008 Stephan recorrió la zona brasileña de Bahia, pintando murales y fachadas de viejas casas de adobe. Con la aceptación y el ánimo de la comunidad, intervino también capillas y cementerios, colaboró con artesanos locales y se adentró en la historia cultural de su país.



Háblame de tus orígenes e infancia…

Nací en Sao Bernardo do Campo, un suburbio industrial de Sao Paulo. Crecí en una familia cristiana fundamentalista. Mi padre era Ministro en una Iglesia Evangélica y junto con mi madre era director del campamento eclesial de verano. Básicamente me crié en la iglesia.
Mis hermanas y yo fuimos a un colegio muy estricto, del tipo que sigue la línea “tradición, familia y propiedad”… fue duro.

?Y cómo fue que te convertiste en artista en un escenario así?

Dibujo desde que tengo 4 o 5 años. Me considero un artista autodidacta; aprendí más trabajando que estudiando. En 1994, a los 17 años, a través de un amigo de la infancia conseguí un puesto como asistente de un gran diseñador. Con él hice telones para conciertos de rock, festivales y producciones teatrales. El trabajo me dio la confianza y motivación para intentar vivir como un artista, a pesar de que mis ingresos solían ser muy bajos.

Me pasaba todo el día dibujando o haciendo diseños para carátulas de discos, posters y poleras para mi banda y para otras de la escena punk hard core de Sao Paulo. En esa época, ya estaba completamente dedicado a eso.

?Qué tipo de influencia recibiste en esos primeros años?

Mi bisabuela era espiritualista practicante, al igual que mi abuela. Mi padre era ministro. En la esquina de la calle donde crecí, hacían una macumba (ritual vudú) todos los fines de semana. En el colegio teníamos que rezar todos los días y todas mis vacaciones las pasaba en el campamento de la iglesia. Crecí con la religión que permeó toda mi vida. No tuve mucha elección.
Creo que esas fueron mis primeras influencias, y eso es lo que he seguido estudiando.



?Qué relación tienes con la ciudad en la que creciste y con Brasil en general?

Amo la cultura, mis amigos, mi gente. Pero al mismo tiempo me avergüenza vivir en uno de los lugares más ricos del mundo y que el gobierno, las corporaciones y los medios de comunicación sean tan corruptos que se apropien de todo el dinero antes de que llegue a la gente. Eso provoca que Brasil sea uno de los más miserables, violentos y sexualmente explotados países del mundo. Y todavía la gente no hace nada. Todos actúan como si nada pasara, mientras el país entero es violado.

?Cómo empezaste a pintar en la calle?

Yo era un joven punk y quería pintar con spray mi mensaje de rabia. Realmente no me importaba el arte. Era un poco peligroso y todavía lo es. Los policías todavía te pueden dar una paliza si les da la gana.

?Qué rol crees que cumple el arte callejero en una ciudad como Sao Paulo?

Para serte honesto, no pienso mucho en el arte callejero. Desde un punto de vista pesimista, pero real, creo que los que más le ponen atención son personas que están en los medios de comunicación y agencias. Toman la estética y el estilo original del artista y lo utilizan para vender sus productos y decirte: “esto es cool”. Sus logos e imágenes son una burda copia de la caligrafía que vieron por ahí.

Pero no hay duda de que tiene un valor o un poder en sí mismo…

Su principal poder aún no se ha descubierto. No lo sé, realmente no me preocupa. Creo que se habla mucho de eso y que la gente debiera mover el culo y aprender acerca de arte en general. El arte callejero es sólo otra forma de expresión; es muy importante, pero está muy sobrevalorado al mismo tiempo.

Mencionaste tu trabajo como ilustrador de portadas de disco, donde destaca el trabajo realizado para bandas como Sepultura. ?Cómo te aproximas a un trabajo más “comercial”?

Lo mejor de eso es la colaboración que se da con artistas de otras disciplinas. Los admiro y no me avergüenza reconocerlo. Una buena banda (incluso si ha firmado para un sello grande) está produciendo arte, está inspirando a otras personas y a otros artistas. Eso es todo: hacer cosas nuevas e inspirar a otros.



Retomando el tema religioso, ?por qué sigue siendo tan importante para ti?

Yo me pregunto por qué la religión NO es un asunto tan importante para el resto del mundo. ?Qué otra cosa es importante? A través de mi arte estoy compartiendo mi fe.

La religión es la base misma de nuestro inconsciente. Estudiarla es también la única clave para entender cómo nos influencia personal y colectivamente.

Las religiones organizadas son las más grandes manipuladoras de esta realidad, igual de importante que los gobiernos o las corporaciones. Si ignoras esto, jamás podrás saber quién ni cómo están controlando tu vida y emociones desde el día que naciste. Al estudiarla y entenderla, también puedes separar el dogma y las distorsiones malignas de las palabras iluminadas e inspiradas que se han escrito y que aún están ahí. La gente cae en la trampa porque no sabe distinguir.

?Y crees que tu arte cumple el mismo rol que el arte religioso ha tenido durante siglos?

Me sentiría honrado si calificara como arte religioso, pero pienso que lo que hago es arte contemporáneo.

En tu obra es muy reconocible el uso de una iconografía que mezcla muerte, fe, paganismo. ?De dónde provienen esas imágenes?

Algunos de esos símbolos los he creado yo, otros me los he apropiado. Pero incluso aquellos que he hecho yo mismo pueden haber aparecido en otro lugar o tiempo, ya que provienen del mismo lugar: el inconsciente humano. Algunos pueden ser catalogados como paganos, o budistas, o cristianos, pero son cosas que seguirán floreciendo en las mentes creativas.

?Y por qué crees que esas formas trascendentales están tan arraigadas en el hombre?

Según C.G. Young, los símbolos y códices religiosos son mitos que aparecen en cada cultura, dada la necesidad del hombre de expresar los arquetipos que son inherentes a su mente. De esta forma, estudiar esos elementos no es solamente una forma de reflejarme en la naturaleza humana, sino también reconsiderar mis convicciones.

Las manifestaciones de los arquetipos suceden en la mente. Si uno deja de creer en cierto dios, ?acaso desaparece? Probablemente sí, pero la necesidad de llenar el hueco con otro dios, mitología o simplemente un concepto nuevo, seguirá ahí. Un ejemplo es el consumismo o el intelectualismo en países ricos.



?Por qué decidiste usar palabras en latín para acompañar tu obra?

Al principio las usé porque era el idioma original de las frases y parábolas que escribía en cada pieza.

Sin embargo ahora estás utilizando el portugués…

Me di cuenta que mi trabajo se estaba volviendo demasiado hermético y había demasiada gente que me preguntaba por el significado de todos esos sistemas, símbolos y anagramas. Decidí entonces dejar el latín y empecé a escribir el significado de las cosas.

?Cómo evalúas ese cambio?

Todo esto es nuevo para mí y lo estoy disfrutando… Todavía puedes simplemente contemplar las obras. La contemplación es el verdadero poder del arte religioso. Solo te sientas y contemplas, observas y meditas. Dejas que tus pensamientos se pierdan y contemplas…