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“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
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“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg
“Big Papi”, por Gilleam Trapenberg

El joven fotógrafo Gilleam Trapenberg originario de Willemstad, ciudad de la isla caribeña de Curazao, habla en su trabajo Big Papi de los conceptos de masculinidad y representación.

“Estos son temas relevantes que conforman el paisaje social en Curacao, donde nací y crecí. Curacao es una isla de paradojas, en la que el cliché de la cultura machista existe junto a mujeres fuertes e independientes y cielos de color rosa. ‘Big Papi’ es una investigación visual de la cultura de la imagen de la masculinidad en contraste con un paisaje caribeño iluminado por la puesta del sol. Una hora del día en la que las fronteras están menos definidas”.


Así, Trapenberg trabaja con los clichés asociados comunmente a lo masculino, al “macho”. A pesar de que quiere hacer una crítica a esa mirada, también tiene tendencia a asociar cierto romanticismo a las imágenes que surgen del lugar que le vio nacer.