Como siempre, el festival de Cannes no dejó a nadie indiferente. Con sus pros y sus contras, este festival es un polo de atención cultural mundial importante. Si bien la selección oficial puede no agradar a todos, siempre encontrarás alguna joya del séptimo arte, ya sea en la selección oficial o en las selecciones paralelas. Estas selecciones alternativas, cada vez toman más protagonismo y entregan frescura cinematográfica a los espectadores de todo el orbe.

Acá te mostraremos tres películas que deberías tener en cuenta al momento de buscar un nuevo filme que ver.

The Florida Project

Esta es una muy buena secuela del director de Tangerine“, Sean Bakerconocido por sus películas independientes y arriesgadas. El director se caracteriza por trabajar con actores no tradicionales, esta vez entregando una actuación notable de Brooklynn Prince, de seis años de edad, quien es la inquieta residente de un motel de mala muerte en las afueras de Disney World. Esta es la historia de una niña y su madre soltera que encuentran permanentes dificultades, ayudadas por el administrador del motel (Willem Dafoe). El parque temático adyacente se convierte en una metáfora apta para la forma en que estos personajes animados, a veces desanimados, viven a la sombra de un sueño americano inalcanzable. La película vive brillantemente en este mundo transformándolo en una aventura animada. El film acaba de ser comprado por A24 (los mismos detrás de Moonlight), y se trata del raro caso de una película de narración experimental audaz mezclada con el potencial de cautivar audiencias mainstream.

“Happy End”

Michael Haneke no es ajeno a los personajes desagradables atrapados por su desesperación, pero “Happy End” puede ser la versión más extrema de esa visión hasta la fecha. Esta es la secuela del director de “Amour”, una mirada puntiaguda y fatalista a la furiosa ira que se filtra en una familia europea rica en la que nadie parece capaz de sentirse bien consigo mismo, entre sí o con el mundo en general. Algunos críticos se opusieron a esta consistencia del director austríaco, pero en realidad es una notable muestra de confianza del narrador de 75 años, que ilustra su control estricto de las actuaciones (que incluyen giros agradablemente desagradables de Isabelle Huppert, Jean-Louis Trintignant y Fantine Harduin) y su perspectiva moderna. Con argumentos de trama que incluyen sexting y smartphones, la narración se dirige a través de una serie de circunstancias sombrías, ya que ilustra las tendencias autodestructivas inherentes a la vida burguesa moderna. Sin embargo, también hay una corriente subterránea de comedia negra en el enfoque de Haneke, un sentido irónico de cálculo a la forma en que establece sus personajes para la ingeniería de su propia insatisfacción. “Amour” era una mirada comparativamente más suave a una pareja envejecida frente a su mortalidad; “Happy End”, que toma prestados algunos nombres y circunstancias de ese trabajo anterior, demuestra que la radical visión cinematográfica de Haneke, no muestra ningún signo de alegría.

“Makala”

El documental experimental de Emmanuel Gras ganó la sección de La Semana de la Crítica este año por una buena razón: es un ambicioso experimento con forma de película que también resuena en un poderoso nivel emocional. La película sigue la difícil situación de un vendedor de carbón congoleño a través de cada paso de su proceso, de cortar árboles a viajar a través de un paisaje al sol en un trayecto agotador para apoyar a su familia en casa. La imaginería poética y el elegante diseño sonoro contribuyen a un cautivante y lírico descenso a este ciclo de supervivencia, que finalmente encarna una lucha universal.

Mención especial: “The Beguiled”

Esta es la película que inscribe a Sofia Coppola como una directora más que consolidada y es la que sin duda ha recibido más cobertura de esta edición del festival. Sofia es la segunda mujer en ganar el premio a la mejor dirección en el Festival tras Ulia Solnteva, que lo logró en 1961 con el film Povest’ Plamennyh, en 1960.